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Mindfulness: la importancia de estar presente en un mundo acelerado

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  • Post category:Psicología

Suena el despertador, te levantas de la cama, vas al baño, te das una ducha, te preparas el café mientras picoteas algo, te pones la ropa y sales de tu casa. Otro día más, otro día menos. El objetivo que tienes en la cabeza es claro, cumplir con las obligaciones y requerimientos externos y no morir en el intento. Terminas el día agotado pensando en relajarte un rato viendo algo en la tele, no demasiado profundo, no demasiado intenso, algo liviano que consiga distraerte un rato y poder pensar que la vida merece la pena.

¿De verdad esto es todo? ¿Así día tras día? ¿Alguien puede sostener esto sin caer enfermo?

Nuestra mente salta continuamente entre el pasado y el futuro, las cosas que hicimos, las que deberíamos haber hecho, las cosas que ocurrirán mañana y en todo este proceso se salta el único lugar que verdaderamente importa, el presente. El presente es el único lugar en el que está sucediendo todo, nuestra vida sucede aquí y ahora.

¿Qué es realmente el mindfulness?

El mindfulness o la atención plena es la capacidad de estar con presencia y consciente del momento presente sin juzgarlo. El mindfulness no es dejar la mente en blanco, tampoco es relajarse, es simplemente ser capaz de estar en el aquí y en el ahora con total presencia, independientemente de si la experiencia es agradable o no. Es aprender a observar cada experiencia y cada detalle con mente de principiante, como si fuera la primera vez que vemos o vivimos algo. Es salir del piloto automático en el que hacemos las cosas por inercia, sin prestar atención a los detalles, simplemente porque tenemos automatizados los movimientos que se requieren.

¿Por qué nos cuesta tanto estar presentes?

Nuestra mente está acostumbrada a pensar constantemente. Revive errores del pasado. Anticipa problemas futuros. Juzga, compara y critica casi de forma automática. También quiere protegernos y por eso necesita estar atenta y en alerta por posibles riesgos y peligros que podrían suceder. En definitiva, esta capacidad de pararnos a observar, contemplar, estar en silencio parece que no ocurra de forma natural. La buena noticia es que la atención plena es una habilidad y por lo tanto podemos practicarla. Todos los seres humanos tenemos el poder de decidir si nos dejamos llevar por nuestro ruido mental o en cambio elegimos otro camino que puede traernos múltiples beneficios.

¿Cuáles son los beneficios de practicar mindfulness?

Cada vez más estudios demuestran los beneficios de la práctica continuada de mindfulness, tanto a nivel mental como físico. Los cambios estructurales y funcionales en el cerebro después de tan solo 8 semanas de práctica son una realidad, lo que se traduce en:

  • Mejora de la regulación emocional
  • Reducción del estrés y la ansiedad
  • Mejora de la memoria y la concentración
  • Mejor gestión de los pensamientos negativos
  • Aumento del autoconocimiento
  • Mejora en las relaciones interpersonales
  • Mejora del sueño
  • Mayor sensación de calma y bienestar

Vivir con plena presencia versus en piloto automático

Nuestra vida es lo más valioso que tenemos y se merece que le demos total prioridad. Un forma de honrar nuestra vida es vivirla desde el presente, sin juzgarla, contemplando y saboreando cada detalle, dándonos cuenta de la belleza que nos rodea y también siendo conscientes de lo que no nos gusta, pero afrontando lo que venga con paz y armonía, estando totalmente presentes en nuestros vínculos, en las conversaciones, en nuestro trabajo. Vivir presentes nos ayuda a conectar más profundamente con nosotros mismo y con lo que hacemos. El otro modo de vivir es automático, es la multitarea, es ir con prisas, es no fijarse en los detalles, es dar por hecho, es no darse cuenta. El estar presentes nos ayuda a conocernos mucho más y a vivir en coherencia con lo que verdaderamente somos, el estar en piloto automático solo nos hace reaccionar impulsivamente frente a lo que pasa.

¿Cómo empezar a practicar el mindfulness? 

No hace falta una preparación especial, no hace falta retirarnos a una cueva solitaria ni meditar durante horas. Podemos empezar por prestar atención plena a pequeñas actividades que hacemos de forma diaria y que normalmente suceden en piloto automático.

  • Respirar de forma consciente durante tres minutos
  • Tomarte un café prestando atención a cada detalle como el sabor, la temperatura, el color, etc.
  • Caminar prestando atención al movimiento de tu cuerpo y al tacto de tus pies con el suelo
  • Comer sin ninguna distracción
  • Hablar con alguien escuchando con atención
  • Estar unos minutos en silencio simplemente observando las sensaciones de tu cuerpo y los pensamientos que pasan por la cabeza

Quizá la vida no pasa demasiado rápido. Quizá somos nosotros quienes no estamos realmente presentes mientras ocurre. 

Y si sientes que necesitas aprender a parar, escucharte y volver al presente, puedes contactar conmigo para acompañarte en este proceso.

 

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